La justicia esclareció el robo de hormiga que venía sucediendo en los tribunales ubicado en la esquina de 9 de julio y San Juan. El ladrón era un empleado judicial como lo informó en exclusiva 1588 en su edición del último lunes. Hace dos meses atrás la dirección informática autorizó la instalación de cámaras de seguridad en los depósitos del subsuelo.
Los hurtos habían comenzado desde un tiempo atrás y la situación se ponía insostenible. La desconfianza entre el personal iba creciendo. Y las cosas seguían desapareciendo. El 18 de agosto alrededor de la ocho de la mañana se constató un faltante de dos impresoras (marca Epson), usadas pero en buen estado. En el lugar no se ejerció violencia para ingresar. La cerradura estaba intacta. Solo tres personas tenían la llave de acceso a los almacenes. Pero alguien al parecer contaba con una copia. Tras la nueva sustracción se procedió a verificar las imágenes. Se observó que el día 13 de agosto (2010) a las 05:40, una persona de contextura mediana a chica abrió la puerta. Tenía cubierto su rostro con una bolsa de nylon tipo basura de color gris transparente, aunque percibía que era filmado, no logró ocultar todo su rostro. Luego de una ronda de testimonios de las secuencias fotográficas, se habría determinado que Cristian Ezequiel Capellino Solís de 35 años, empleado de maestranza desde hace una década, era quien aparecía en las cintas colocándose guantes de color naranja, antes dejar recostada sobre la pared una escoba con mango de metal de color oscuro y apropiarse de los equipamientos informáticos. La investigación fue impulsada por el Fiscal Buenaventura Duarte. Se resolvió allanar la casa de Capellino Solís, hijo de un conocido dirigente radical. Allí se encontró una llave doble paleta marca Yaver, la escoba, y una manija de picaporte incompleta tipo L. Fue detenido e incomunicado por unos días, hasta que recuperó su libertad. En la indagatoria confesó ser al autor del robo. En los corrillos tribunalicios se piensa que el “maestranza” tendría cómplices, y que no se trata de un delincuente aislado. Se lo imputó por hurto calificado por uso de llave falsa, e incumplimiento en los deberes de funcionario público.






