Ante una audiencia de cerca de 3.000 personas, procedentes del mundo de la política, la empresa y la diplomacia en Washington, el presidente español José Luís Rodríguez Zapatero compartió con el presidente norteamericano Barack Obama el Desayuno Nacional de Oración, donde ambos aprovecharon para referirse a las consecuencias de la crisis mundial, destacando la pobreza y la desocupación, aunque también tuvo lugar una mención a la tragedia de Haití.
El jefe de Gobierno español también hizo múltiples referencias a la libertad religiosa y a la tolerancia como bases de la democracia y del pluralismo, virtudes que en su opinión adornan a una nación como EEUU. Luego llegó la plegaria por los desocupados, el desempleo, un problema que golpea brutalmente a los españoles y que también padece con dureza desconocida la sociedad norteamericana. Barack Obama, lanzó un llamamiento a encontrar un "terreno común" en el debate político que permita sacar adelante medidas que beneficien a todos los ciudadanos."Ningún bando tiene el monopolio de la verdad", declaró el presidente, quien indicó que cuando las partes insisten en tener razón cada una por su lado, "entonces perdemos de vista a los niños que pasan hambre, a los hombres sin trabajo, a las mujeres que carecen de cobertura sanitaria".







